domingo, 1 de julio de 2012
Fiesta LOVE
sábado, 30 de junio de 2012
Fiesta Ectoplasma Mutación Electrónica
sábado, 14 de enero de 2012

Krsna sabe que la amo y yo
Sólo quería tu alma de mierda
Ese alma de mierda
Amo a los animales
Krsna sabe que los amo y yo
sólo queria tu alma de mierda
Oh si, tu alma de mierda.
La sórdida timidez me dejo
mientras sólo oigo
a mi mente decir
que sólo quería tu alma de mierda
Oh sí, tu alma de mierda
Blues Por Encargo - Escarlón Ortíz, E.
PJ Harvey lo sabría cantar.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Reapertura: Hoy

Como las bandas necesitadas de dinero habiendo editado un disco hace quince años atrás, heme aquí. Vuelvo.
La Campiña de la Psicodelia Ordenada reabre sus puertas con lo mismo de siempre - en caso de gustar de los clásicos, a Ud. le vendría fenómeno-: bitácoras, canciones al tono y otros cuentos absolutamente intrascendentes, divertimentos, minués bien condimentados con caracteres bien cuidados y pulidos.
lunes, 16 de mayo de 2011
Los labios carnosos de Delia #2
Un mexicano hace un año escribió esto.
La simpleza y genialidad me llevó naturalmente a elegirlo para acompañar una canción o visceversa.
"Recorro la casa con tristeza. Nubes negras caen sobre mí, como la salsa de tomate sobre mi spaggeti.
Hace una semana que te fuiste. Ibas de compras con tus amigas y no has vuelto aún. Sé que te fuiste con el viejo de la esquina, ya que su mujer también lo busca con pesadumbre. Tal vez sería preferible juntarme con ella y aprender su trabajo.
El perro no ha comido desde que te fuiste o creo que ha muerto ya que no ladra.
Aterrado, encuentro una nota en el refrigerador manchada de catsup y mostaza. Ahí me explicas que no te fuiste con el viejo de la esquina sino con tu amiga, la bailarina un poco madura. Me pides que no te busque y alimente a Hyarakazipu.
Fumo un cigarrillo de hierba y salgo a pasear en la bicicleta. Regreso exahusto, saco hielo del refrigerador, un pedazo de queso y dos tortillas duras. Qué tristes son las cenas sin tí ni tu aroma ni tu sabor ni tu olor ni tus lagrimas ni tus reclamos. Tu platica, vaya que te extraño.
En el patio, el hedor del perro muerto y ,en la calle, un auto rojo detiene su marcha. Abren la puerta del copiloto y te empujan como bulto hacia afuera. Tan poco tiempo ha pasado y regresas con tan poco estilo.
Salgo de la casa. Te arrastro hacia adentro. Estás golpeada, sucia, cansada y tengo sexo contigo.
Melosamente me preguntas:
- ¿Me extrañaste?
Te tapo la boca y digo:
- Hyarakazipu te extraño, yo sólo a tu comida. "
jueves, 7 de abril de 2011
Eugenesia #2
Desde el momento en que lo conocí, el correr del tiempo empezó a ser un gran cadáver, donde episodios superpuestos vomitaban sus colores en mi fino calzado y zapatillas de cuero.
Merodeé por madrugadas donde un travesti en reposera me saludaba desde su pórtico rosa, abanicándose los grasientos pelos que su femeneidad aún no podía arrancar.
Mi cabeza se llenaba de ojeras azules y frases pegoteadas, rellenas de yerba mate mes tras mes, mientras los perros imaginarios me acechaban uno a uno, cerca de tu cuartel. Las piñatas con palas mecánicas e índios de cotillón tailandés me brindaban la compañía que fuiste incapaz de ofrecer. Una petaca plástica con cinta adhesiva bloqueaba la luz a unas semillas fotosensibles que flotaban en vodka frutado una noche de junio. Hubiese sido bueno que estuvieses viendo las olas tonos pastel flotar por las chapas de las casas conmigo y el líquido frutal.
Cuando el enfermo me mostró su humanidad: fue cómico de alguna manera…
Los chinos en ese supermercado cerrado a las 2 de la mañana, en cuero, al fragor de una mesa de poker o truco.
Deseé por un momento que aparecieras cuando tuve que besar a ese hombre desagradable y liliputiense para sostener su soledad, luego de lo cual, invitarlo a emprender la retirada en la esquina de mi casa.
Siempre fui una la mujer adecuada: toda la ciudad lo sabe y, si no tenías conocimiento, la necedad es más cómoda.
Hubiese estado regurgitándo comida en hilos de baba y mijo a unos pollitos si era necesario hacerlo.
Quizas detectaste ese don de matrona rusa.
Tuve que digerir las flores violetas que terminaron tapizándome la carcaza por dentro. El amor fraterno que hace ir saltando del brazo a las colegialas de medias tres cuartos blancas.
Es probable que no hayas visto bajo los metros de piel de indeciso matiz la persona con trenzas y lápices que existe y duerme en posición fetal a diario.
Abusaste, sé que te abusaste de la Especialidad de la Casa: Las arterias deberían tapársete por glotonería. Los médicos diagnosticarían muerte por nódulos de lápiz labial rojo.
En tanto, en la Campiña de la Carne y Psicodelia Ordenada se reorganizaron los calendarios para retornar al minuto donde la tensión y la materialización se emborrachen y olvidasen situarnos en el mismo aire.
Escuchaba alguna porquería que motiva el despertarme y estudiar, comer, oír conversaciones estériles.
El Bosco, la purulenta vulnerabilidad que tanto me atrae cotidianamente. Sé que un día, bailando en espiral en torno a mi cuello, vas a invadirme para apoderarte de mi vida anestesiada, aumentando la dosis con tus aromas y dotándome de restringida violencia. La misma que evita la maestría de evaporarte cuando te pienso muerto o amándome.
lunes, 14 de marzo de 2011
Eugenesia #1
La Carrera
Sobre estrellas flotábamos vivos. Extendida mi mano a tal punto que mis dedos parecían querer soltarse, irse solos y alcanzar sus pies infinitos.
¿Cuánto hace que ha comenzado esta persecución?, ¿Cuánto hace ya?
Mucho mas de lo que recuerdo, ya ni mis años me pertenecen, ya ni mi nombre es mío.
Todo lo que soy es esta carrera hacia ella. Ella... que es una armonía de piel, huesos, sangre y oxigeno. La formula perfecta de alquimia... mi piedra filosofal.
Y yo la corro, pisando descalzo las desgastadas baldosas húmedas de nuestra ciudad, abrazando los cometas solitarios prestos a ayudarme, deslizándome por los peldaños de la Gran Muralla y acariciando las enardecidas olas australianas.
La he corrido desde el día en que comprendí lo egoísta que era, cuando me di cuenta porque la amaba tanto.
La conocí –creo, a estas circunstancias pocos detalles son claros- en una oscura noche parisina, en una vieja casa de pócimas que regentaba un viejo amigo mío, un bárbaro devenido a comerciante libre pensante. Ella no era hermosa, nunca lo había sido y su rostro era mas el de un muchacho de edad viril al de una señorita española. Pero, OH Dios, que lo era. Que manera de hablar... parecía que fornicaba al vocabulario entero de forma que el pobre Castellano nunca había soñado. Y su elocuencia , su inagotable maratón de graciosas deducciones sociales, una tras otra, arrancaba sonrisas de mi. Sonrisas sin compromiso, hermanas bastardas de las que soltaba en la Embajada, frente a los cerdos de estomago expansivo que pagaban mi sueldo y negociaban el destino de las naciones luego de tomar el Té.
Ella, como mis sonrisas, era única.
Bebí junto a ella las secreciones etílicas que bombeaba mi amigo desde su bodega ilegal. Bebí y bebí y deje que mis pudores y reflexiones morales se fueran de paseo. Me entregue a su humor inteligente y a sus chistes obscenos. Me entregue completamente a su lengua filosa.
La ame diplomáticamente y en secreto. Porque no toque ni su aura, ni un milímetro de su humanidad. Pero todo lo que era, esencialmente, de la piel hacia adentro, fue lo que me aprisiono para siempre.
Le dije que era un reflejo mío, mas vivo que el que me devolvía el espejo o el agua. Le dije que era mi alma gemela, la cual nunca había conocido.
Su rostro se espanto y sin decir nada huyo.
Por eso la corro desde que era un mortal. Porque sin amarla la ame. Sin tenerla la tuve y sin relacionarme con ella, la comprendí y la contuve.
Mi determinación es tan grande que los Ángeles custodios se han olvidado de sus protegidos para llevarme hacia ti, mi amor huidizo.
Cruzando la entropía de los gigantes que quisieron ser mas de lo que podían comprender logre rozar tu pie.
El choque fue tan fuerte que casi muero.
Por primera vez en eones. Luego de que la humanidad entera muriera a causa de su pereza, las estrellas colapsaran unas con otras por acción de la envidia y los soles se apagaran de tristeza, abandonaste tu loca carrera y me miraste.
Me miraste a los ojos con tus dos noches almendra.
Me esperaste y yo no dije nada.
Te deje huir y te volví a seguir.
Nunca mas intentare alcanzarte, pero te seguiré persiguiendo hasta el cansancio de la materia.
Porque si algún día te alcanzo, todo morirá irremediablemente.
Porque la persecución es todo lo que tenemos. Nosotros somos la persecución.
Y si algún día te alcanzo... quizás deje de amarte.
Uno nunca sabe qué provoca en la gente a ciencia cierta. Tema obligado: