sábado, 23 de octubre de 2010

Milda cobraba por besar o ser besada. No se dejaba tocar. Daba un tibio abrazo para un beso que podia durar un segundo o una eternidad de acuerdo con lo que se pagara por él. Eso se dijo una tarde en la peluquería de mi madre. Bella y un tanto obesa trabajaba como manicura. Sentada junto a una pequeña mesita gris dirigía sus tetas al porvenir de cualquiera que soñara. También escuché que tenía un amante: un aficionado al piano y dueño de un taller de chapa y pintura. Tres noches a la semana su amante pasaba a buscarla por la peluquería en su Buick plateado. Aquellas noches resultaron fatigosas para mis catorce años. Milda cobraba por besar y yo juntaba monedas. Se quejaba de su Aldo por ser un hombre incompleto. ¿Qué podría significar aquello?¿Qué faltaría en él para que la vistosa mujer se quejara ante su clientela y mi madre? El portero del edificio contiguo a la peluquería había probado su dulce boca roja. Había pagado por el beso y no sólo una vez. Yo juntaba monedas. El incompleto Aldo era un enigma. No daba la impresión de ser impotente. Después de sus visitas Milda lucía más liviana. Por curiosidad o por celos visité un día su taller de chapa y pintura. Un tinglado oscuro sobre la calle Directorio fondeado de vehículos desmantelados y piezas a medio pintar era el camino obligado para llegar a su oficina. Sentado detrás de una pequeña ventana descansaba el encargado. El incompleto Aldo no estaba. En el trayecto desde la ruidosa calle hasta la oficina confeccioné pobremente el motivo de mi visita que el encargado del taller supo entender con amabilidad: “¿Cuánto sale pintar mi bicicleta?”. Mientras el hombre preguntaba características del rodado me acerqué hasta el sofá donde anidaba el olor de Milda. La ausencia de Aldo permitió que las aletas de mi nariz se abrieran para captar cada zona de su cuerpo expandida entre los almohadones. Sentado en el sofá esperé la respuesta del encargado. Mientras el hombrecito repartía sus ojos sobre una vieja calculadora aproveché para examinar las pocas cosas que vestían el cuartucho: un retrato de Fangio y debajo de él un piano vertical con partituras dispuestas en su atril. Alcancé a leer el nombre de Schumann. Las monedas reunidas se transformaron en un billete y con él encaré a Milda para el beso. Miró a su alrededor y guardó como odalisca el billete en el escote. La cita fue en el baño de la peluquería de mi madre. Entré y aguardé con la luz apagada. El picaporte cedió y la dulce manicura buscó la oscuridad del recinto. Su olor era irresistible. El perfume almendrado y ácido navegó por la pequeña estantería que sostenía frascos de tintura y peines. La única luz del ambiente entraba por el ojo de la cerradura. El cuerpo de Milda llegó hasta mi camisa que temblaba y el calor de su boca se pegó a mis labios secos. Sentí por primera vez la pequeña felicidad que otorga el dinero. Cerré los ojos y me abandoné a su lengua dulce y pesada. En la intimidad del baño se escuchaban los golpes de saliva que iban y venían. Los párpados pesados se fueron hacia abajo y en su recorrido recordé la primera caminata por la rambla de Mar del Plata tomado de la mano de mi padre. Había luna y comimos esa noche la tradicional picada de 36 platitos. Milda continuaba con su boca de mar y mi padre y yo caminamos por una calle concurrida hasta el hotel donde nos esperaba mamá. Ahí estaban mis huesos conteniendo la respiración en el baño de la peluquería sabiendo que el trato implicaba no levantar la pollera no bajar su bretel no tocar sus partes. La boca de ella se desprendió luminosa llevándose los hilos de baba que tardaron 69 segundos en cortarse. Sus labios morosos y aún húmedos se deslizaron hasta mi oído para decirme en voz baja: “Des Abens”. El beso había concluído y la bella manicura volvió a desaparecer detrás de la puerta dejándome inconcluso y pequeño con las manos ofrecidas al chorro de agua que corría por las cerámicas del lavabo. A diferencia del portero del edificio contiguo no volví nunca más a la boca de Milda. A su alma. Unos años después abandonó la peluquería de mi madre para crecer profesionalmente en un salón de Belgrano. No supe más nada de ella pero sí de su amante Aldo a quien llevé mi bicicleta a pintar. En una triste conversación que mantuvimos en su oficina me confesó que Milda lo había abandonado. El motivo del abandono era demoledor. El incompleto Aldo había desilusionado una y mil veces a su amante tocando de manera errática la enigmática pieza de Schumann. La dulce Milda besaba como escuchaba y aquellas palabras en voz baja Des Abens resultaron ser el conjuro que inoculaba secretamente en el oído de los hombres para que la salvaran de su oscuro e infausto destino de manicura.


"Milda y el incompleto Aldo (Fantasía romántica)" por Alberto Muñoz, del libro "Pianoforte, Tratado ecléctico sobre el arte musical".



Nobleza obliga a leer el texto con esto



lunes, 18 de octubre de 2010

A través del espejo y lo que Alicia encontró allí




Una mosca se mueve, nerviosa, entre los lomos de unos libros apilados en la mesa junto a la cama. Busca, errática, la fuente del fétido olor que percibe.

Ella no sabe que no puede ni podría llegar a ese lugar ni yo que las moscas y su fineza pueden olfatear pecados y sus canciones.
Los mismos sonidos del pecado, según la moral, son los mismos que desprendía cada vez que recordaba sus juegos de voces, riffs y monótonos bajos, proporcionándole a esa mosca un vaho parecido al de bocas, piel y arabezcos geométricos y eléctricos mal llamados hormonas.
Aunque cerrando los ojos, la boca y otros recobecos se hacía imposible atraerla hacia los restos resecos de la presion de sus dedos y respiración entre cortada.


lunes, 5 de julio de 2010

El Pez


Había una vez un Pez, un Alquimista y una Tejedora.
El Pez, amante de las profundidades, se encuentra con una jovial Tejedor: parlanchina y precisa. Dos cualidades necesarias para conseguir buenas y extensas colchas sin ser presa del aburrimiento. El inocente Pez, pasa horas contemplando a la Tejedora. Intentando conseguir comprender su arte, sin notar que ella tejía una gran red de pesca. Para peces y humanos por igual. Con lanas sueltas. Necesarias para colgar de los extremos algunos gusanos. El pez, intrigado por lo que habia visto y oído, empieza a macerar sus pensamientos.
Tenía que visitar a su amigo Alquimista. El indicado para diluir y fragmentar versos y materia.
Una noche, sediento de transcendencia y magia, el Pez visita al parsimónico Alquimista. Le relata el cuiroso encuentro con la Tejedora.

- No es mal intencionada. Es mala.

- No la conozco. Sólo ocupa un lugar.

... Días después, el curioso Pez, desconcertado, en busca de su verdad vuelve a la casa del tejido desoyendo los peligros consabidos...


La tejedora lo recibe. Su casa estaba llena de agua y gusanos. La tejedora ofrece al Pez un cómodo y suave almohadón donde posarse e ir por las agujas velozmente. El Pez descansa sus aletas. La tejedora, cómoda, frente a él, comienza a vomitar lana y algas, huesos, hilos y coágulos. La aberrante crema se desliza rápidamente entorno al Pez. Queda asida a él mediante una gran red negra. Con tupidos motivos y delicados arabezcos. Inmóvil, el Pez desespera. La Tejedora esboza una mueca y canta dulcemente, clamando la reunión de sus gusanos. Congregados delante de él, los toma con sus mano, abre la boca del Pez y empieza a llenarla con ellos.
Sus ojos y braquias hartos de movediza comida de peces.
Cantar y tejer. Metros y metros de puntillas. Miles de formas de teñido algodón y vómito. El Pez, en su último cenit de conciencia, recuerda al Alquimista. En ese instánte, comprende sus palabras: la Tejedora tenía algo que no tolera la alquimia: Mentiras.

El Pez muere. El Alquimista precibe su último estado. Llora de tristeza.
Había perdido su leiv motiv. La Alquimia no valdría sin el Pez. Sus tratados y alcoholes no servían. No podría transmutarlo. Transmutar la extensión de su alma. Una mujer curiosa y acuática.

domingo, 4 de julio de 2010

Historia del Árbol de Carne.

Una bestia de degenerados deseosmira contornos humanos. Durante los días, aguardando ocasos y sus noches.
Cultiva sus semillas, mezcla sus fétidas savias anestésicas. Caldea trigo, mieles y ramas.
Galantemente, viste delantales de lino con amplios bolsillos.
Seca sus dedos, cosecha, ansioso, arbustos y coagula suntuosos manjares.
Impregna en perfumes piezas de arte macabro. Delicados y fragantes trozos de muerte.
Sus lenguas, narices y pieles vitorean el esfuerzo de un minucioso cocinero.
Sólo las rameras comerán. Quien resista, virtuosamente, la tentación de la carne vivirá.
Deposita el plato junto a los candiles. Vidrios en tonos pastel reflejan el brillo de sus ojos y mesuradas kermesses de cocktail. Suda su cuerpo mientras, satisfecho, contempla sus digestiones. Cayendo, una a una, en precipitados sueños narcóticos, el despliega su bien mejor.

Trenza su pelo, ata intestinos adornando el árbol de carne.Bebe fluídos, sella con hilo
adornando el árbol de carne.

Entre expresiones secas e infinitas. Cuenta dientes, uñas y tintineantes huesos. Verduras mustias y grasientos restos conservan cinturas, hinchando huecos.
Aplomo y letargo de justo verdugo. El divino clero de férreos preceptos. Marchando, y uniendo,
el barro al barro y el alma al cielo.

Trenza su pelo, ata intestinos adornándo el árbol de carne.
Bebe fluidos, sella con hilo adornándo el árbol de carne.

Atraviesa el jardín. Sus orquídeas manchan los codos luxados y perfectos cuellos arrastran, colgando, fibrosos nervios.
Rodea el tronco, enraíza los senos y cubre con sesos los vegetales brazos.

Trenza su pelo, ata intestinos adornándo el árbol de carne.
Trenza su pelo, deslizando filos, adornándo el árbol de carne.


Ayer a la madrugada no podía dormir y escribí una cancioncita.

lunes, 28 de junio de 2010

Ciudad Carnicera # 1

En la imágen podemos apreciar el hueco que el protagonista del siguiente relato hubiese querido hacerme en el tórax. Un nido de hornero.


5/07/09

Ayer, viernes 7 y 30 am, venía por la vereda, caminando hacia mi casa. Esa vereda, la que uso para llegar a mi cama, está junto a una avenida.
Tenia un vestido y medias de nylon. Igualmente, tapada con una campera negra sobretodo? que cubre las rodillas.
Un tipo (36 años) pasa en bicicleta. Se keda mirandome y sigue. No es la primera vez ke pasa. Sigo caminando, mirando los arboles y un perro, como de costumbre.
A lo lejos noto que el tipo sigue mirándome y toma una calle paralela a la avenida, adentrandose en el barrio. Eso es lo que yo creía hasta el momento. Sigo caminando junto a la avenida. Sol. Destellos rosados. Amanecer. Aves.
Mirando hacia adelante antes de llegar a la boca calle con salida al gran camino asfaltado, veo una persona en bicicleta. Inmóvil, aparentemente. Era el tipo de la bicicleta. El curioso. Gimiendo lo suficientemente fuerte como para oír bajo su bufanda y pasamontañas (sí, pasamontañas) sus exagerados gritos de placer. Naturalmente, noto que me estaba esperando para mostrarme su gran logro. El logro de mis gemelos, que es lo unico que se veía de mi cuerpo. Eso es lo que yo creía. Para su débil comprension del evento, no sólo no me atemoricé sino que al verlo experimente un poco de sorpresa.
A la lógica, si tenes frío, no te pajeas a la intemperie. Mientras pasaba, no sé ké pretendía él ke yo creyese. Sólo se superpusieron dos asociaciones. Tenia ke tomar una y desarrollar una hipoteisis. Cómoda, práctica y ágil. Porke mi deporte favorito es sacar la moraleja de cada situación ke se presenta.


SI:
Enunciado 1: ¿Y si es un violador pervertido?
Conclusión 1: No. Sólo quiere atención. Quiere asustarme como a una minita y verme llorar de aberracíón. No lo haría: Deberia bajarse y buscarme. No es. No lo va a hacer al menos hasta que acabe.

ENTONCES,

Enunciado 2: Y si se acerca? me sigue un poco más?
Conclusion 2: Si se acerca en bici, es probable que de hacerlo lo haga así, te le tiras encima para sacarle el ekilibrio de sobre la bicicleta.

POR ENDE

Lo cagas a patadas como sabes hacerlo y serías capaz. Si podes en medio de la calle, mejor. Tenes la indignacion y enojo suficiente para hacerlo. Gritas. Puteas fuerte. Le pegas hasta que sangre o se vaya. Hasta que sangre.

FIN



Lógicamente, seguí caminando. No lo vi seguirme. Igual, había un plan. Espero que haya podido mínimo inspirarse un poco más, lo que le quedaba, con un nido de hornero.
Si es un pervertido regional, lo voy a volver a cruzar. Y le voy a tener que pegar. No voy a dejar de tomar ese camino. Yo lo usaba primero.




























Las Increíbles Aventuras: Cómo tener birra dentro de un contrabajo



El siguiente hecho real es desaprobado con ceño fruncido por Anibal Fernandez, nuestro Ministro del Interior Nacional




14/9/09

Ricky es un ex compañero de trabajo. Jefe de cocina de restaurand donde trabajé un verano de moza; ex residente del lugar en el cual viví (anterior a mi Era en la que Habité La Pensión). Goza de buena salud ( está hinchado y no es gordura; toma sueldos astronómicos por la nariz; cocina como los dioses; me parece que está enamorado de mí).
Con siete cervezas encima, en solitario. Ambos en la casa de Nadia, en Punta Lara (Nadia es ex compañera de ambos de la pensión. Tocaba el contrabajo, y, paliando mi situación "estudiante/instrumentocaro", me lo alquila ciertos días para usarlo en su casa).

El buen Ricky, teniendo consigo (en el fragor de sus brazos) una cerveza inclinada de pico al suelo, dispara un:
"Vos estas en una realidad paralela. Yo te voy a solucionar los problemas..."
Acto seguido, se arrima cerca mío, mientras tomo las prácticas de contrabajo, y derrama cerveza dentro de las efes.

Tengo cerveza en la caja de resonancia del contrabajo.

Gentil y firmemente, lo invito a retirarse. Lo hace. Vuelve. Me ofrece cuernitos. Me deja sola. Vuelve. Me pide porro. Le digo que no fumo. De amistad, me ofrece polvo mágico. Para el coraje. Se va.


Mientras tanto, sonaban canciones de este tipo:


martes, 15 de junio de 2010

Expensive Shit

"Hay una manera, una manera desesperada, de conocer el secreto: es el poder absoluto de otra persona; el poder que le hace hacer lo que queremos, sentir lo que queremos, pensar lo que queremos; que la transforma en una cosa, nuestra cosa, nuestra posesión. El grado más intenso de ese intento de conocer consiste en los extreños del sadismo, el deseo, la habilidad de hacer sufrir a un ser humano, de torturarlo, de obligarlo a traicionar su secreto en su sufrimiento. En ese anhelo de penetrar el secreto del hombre, y por lo tanto, en el nuestro, reside una motivación esencial de la profundidad y la intensidad de la crueldad y la destructividad. Isaac Babel ha expresado tal idea en una forma sucita. Recuerda a un oficial compañero de la guerra civil rusa, quien acababa de matar a puntapiés a su ex amo: ´Con un disparo - digamos así-, con un disparo, uno sólo, se libra uno de un tipo... Con un disparo nunca se llega al alma, a donde está en el tipo y como se presenta. Pero yo no ahorro fuerzas, y más de una vez he pisoteado a un tipo durante más de una hora. Sabes, quiero llegar a saber qué es realmente la vida, cómo es la vida´.
Es frecuente que los niños tomen abiertamenteese camino hacia el conocimiento. El niño desarma algo, lo dehace para conocerlo; o destroza un aminal; cruelmente arranca las alas de una mariposa para conocerla, para obligarla a revelar su secreto. La crueldad misma está motivada por algo más profundo: el deseo de conocer el secreto de las cosas y de la vida."

Erich Fromm - "El arte de amar", (1959).



En su prefacio, figura una cita:

"Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve... Cuando mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande ese el amor... Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas".
Paracelso



Obligado:

Subconsciente Vs. Dios Vol I



No es necesario ver películas porque con el cerebro me vasta y sobra.

La dimensión y detalles de las imágenes que moldeo, la significación de las frase levantan estatuas tan altas que, ya sea interactuando entre sí o incluyéndome, me sorprenden. Me agota pensarlas.
Los libros de metafísica me convencieron sobre el hecho de recrear presente y futuro a través de cada pensamiento y palabra.
Guisar realidades, minúsculas o imperiales. Coquetear con el albedrío, a posteriori. Mientras tanto, cargar a lomo la rutina diaria en cepia con zigzagueantes tonadas de pianola salando la carne abollada.
Ahora mi idea de Dios es un Zeus en toga masajeando una copa de vino, fonógrafo con algún vinílo de mambo y pavos reales en su jardín flotante. Relajado, tachando en un catálogo las próximas especies en extinción.
En no mucho, empiezo un seminario de Ciencias Sagradas por curiosidad.
Yo, por lo pronto, tengo afirmaciones pendencieras y raquíticas sin serios fundamentos. Casi guiones de película porno.
Espero que algún culto me convenza de lo contrario porque sino voy a tener razón o pensar que la Creación fue tan estúpida dotándome con el defecto de creer que puedo dormir tranquila.

7:46 de la mañana y 9ºC según TN.






Decidí que estoy quedándome ciega: tardé mucho eligiendo el tamaño de la letra por no ser lo "suficientemente grande". Braile, soy tuya.

Y en el terreno de lo felíz, un video que me recuerda a un "psicótico que busca un momentito de placer" que compone en 300 pulsos de negra/minuto




Otro que enseña a tener onda o a esclavizarlos cosechando algodón.

martes, 27 de abril de 2010

De tal palo, estaquitas enanas ó De tal árbol, estacas tamaño bolsillo


El modo diario íntimo virtual no tiene sentido para mí. Dejaría de ser íntimo para pasar a una sórdida, tajante e innecesaria exposición personal. Ningún escritor que se precie libraría a cualquiera la receta de sus secretos lingüísticos. Lógica pura y de la mejor.

Salvo que se quiera llamar la atención por placer, por caldearse en el reconocimiento de las masas. Es muy sencillo orquestar textos plagados de paisajes léxicos y culturosos sin decir absolutamente nada en concreto. De suma importancia si hablamos del ejercicio diplomático; de poco precio, remitiéndonos a la realidad común, corriente y simple.

¿Ven? Acabo de escribir una idea, un punto de vista personal concreto y legible a la primera en dos oraciones. Una pegada a la otra. El resto, palabrería que distrae y rellena. Motivos, hipótesis y excusas que, anidadas, forjan la filosofía de vida de una persona para mantenerle en pie.

Hace varios meses estoy escribiendo rústico, vulgar, á secas, á lo informe forense y no me gusta nada. La urgencia por expresar la cantidad y calidad de pensamientos me obligó, extrañamente, a usar ciertos modismos. Me deja extrañada: siempre postule los mensajes sin tener que usar lunfardo. ¿Será la falta de educación académica adecuada? ¿La incesante falta de disección que tengo de la información que capto? Lamentablemente, sigo sin respuestas.

En el pasado, mis textos eran aclamados por mi peor crítica: yo misma. Si no presentaba historias, novelas, monólogos y aforismos ante mi propia guillotina estética, ese filtro que sabe cómo expresar lo escrito de manera simétrica, pomposa, picaresca y analítica, no tenía valor. Ni siquiera el de ser leído, vocalizado o mirado. Si no es mullido a una lectura a primera vista, no sirve. Si la tragedia no es acorralada por la comedia o viceversa, no sirve. Si los adjetivos no se oyen al pronunciarlos en proporción a la oración entera de principio a fin, no sirve. Los estándares de la editorial siempre fueron estrictos: producción idónea o rueda cabeza.

En un intento por recuperar las viejas glorias de mi editorial, inauguro la temporada barroca-romántica: respiración acotada por corsettes, colores y sus tonos engamádos graciosamente y reflexiones de tardes, noches y amaneceres de burguesa improductividad.

Quisiera poder enorgullecerme de esta época en la que puedo darme el lujo de escribir por interminables horas. Algún día voy a ver lo que escribo hoy, a los veintitrés años y un dejo de nostalgia y ternura se podrá apoderar de la vida de ese entonces. O una mujer excelsa me leería, riéndose de cómo me disculpaba por no seguir cultivando lo que hago mejor que nadie y abraza a letrados y ensoñados amantes desencantados.


lunes, 26 de abril de 2010

viernes, 16 de abril de 2010

Especialista en cosas


Ante ayer estaba caminando hacia la cocina, a repetir el ritual diario: pava, música, PC, desayuno. Leo una declaración de amor de un desconocido, me molesto mucho. Se enfría mi taza con malta. Respondo. Pienso en todo lo que resta estudiar. Pasan unas cuantas horas.

Voy yendo al Conservatorio. Tengo una hora de viaje hacia allá. Hoy ya no llueve, igualmente ayer, anteayer y ante anteayer llovió. No sé qué pasaba en la calle: al margen de la lluvia suficiente para enloquecer a los automovilistas se sumó un corte en las avenidas principales. A mitad del recorrido del bus, miro la hora y ya estaba llegando tarde. Decidí no bajar del micro y recordar que iba a ser un día maravilloso. Ni la lluvia, ni el bus, ni la cursada iban a opacar nada. Maravilloso. El micro vuelve a Berisso no sin antes, tocar bocina, frenar, arrancar bruscamente varias veces y transportar gente húmeda y molesta por el tránsito. Mientras tanto, seguía recordando lo sobrenatural, lo surreal que quería que fuese el miércoles. No paro de sacarme la costumbre de pensar o decir algo, creyendo que converso con el azar y tolerar una mano barajada perfectamente. Para el azar. Para enseñarme a lavarme la boca con agua y jabón y los pensamientos con soda cáustica.

Para olvidar el embotellamiento, me pongo a leer un libro sobre metafísica y Leyes de Atracción a modo de lectura de playa, como Doña Rosa leería sus revistas del corazón y paparazzis.

Mientras leía, pensaba en ganar parte del tiempo perdido, consultando qué horas me quedan cómodas para trabajar y con qué profesores me presento. Preparada para hacer la paz con el militarizado profesor de dibujo de primer año, para reconsiderar el diálogo, ocuparme de los desnudos completos de una vez, en medio de un rapto de responsabilidad y sinceridad, voy a la Escuela de Arte. Llego.

En la secretaría me encuentro con una felíz sorpresa: Melisa negociando sus horas de repertorio.

En la Escuela de Arte se dictan carreras terciarias de música y plástica. Yo trabajo como modelo vivo y ella cursa canto lírico.

Melisa es la siempre verde amiga, sarcástica, ácida, con mirada brillante y vestir clásico que a todos nos gusta tener. No es estúpida como la mayoría de las sopranos. Una rareza. No la veía hacía 5 meses. Me saluda.

“¡Chica!”

Abrazo, beso, tenía el equipo de mate en una bolsa de madera. Ya estaba siendo un día maravilloso. Las conversaciones en el micro con el avejentado y sabio azar estaban dando frutos.

Mientras sigue organizando diplomáticamente sus materias con la burocracia con perfume de mujer, relojeo la planilla a la espera de ver el nombre de alguno de los dos profesores que me estudian. Sorpresa: estaba mi nombre. En esa instancia, caigo en la cuenta que trabajo ese día. En las posteriores dos horas con el profesor Ibarra: docente que proporciona la suficiente privacidad para que deje los restos de pudor que sigo teniendo cada vez que noto de qué trabajo, el que no tengo al pararme frente a los alumnos; entendiendo que soy material de estudio tracción a sangre. El nudismo es sencillo con él.

Firmo la planilla, le imploro a mi amiga y su mate que me esperen en las mesas del buffet y corro hacia el aula 24. Toco la puerta, me ve, abrazo.

“¿Cómo estás, desaparecida?”.

Le comento que estaba averiguando mis horas con su cátedra y con demás profesores. Me comenta que tiene que repartirse las horas con Rodolfo, la otra nueva modelo vivo, y yo.

Rodolfo, el modelo vivo masculino y… ¿la nueva compañera? Misterio de Dios. Y alguien va a tener que trabajar en su celulitis y su porte si hay dama nueva. No por la dama sino por mis esporádicas ausencias al trabajo. Nadie es indispensable y lo sé.

“Podemos arrancar en una hora y media”.

Naturalmente, dije que sí. Alguien no había preparado el material para los 13 grados y nadie había prendido la caldera de la escuela. Ese mismo alguien tenía que hermosear el cuerpo, tomar mates con amiga, bañarse, volver a la cátedra y quedarse inmóvil con rostro lánguido y sobrio de pintura medieval. Exactamente el mismo que transmite un kilo de bola de lomo.

No use la palabra pelo en la descripción para evitar todo tipo de imágenes mentales. Hermosear es mucho más suave.

Vuelvo a la mesa del buffet, cruzamos unas palabras con Mel. Lo típico: Conservatorio/Escuela de Arte, profesores, clima, pareja, bla, bla.

Su pareja. Yo no ejerzo. Se aproximan unas ex clientas de mis épocas de buffet/alumnas del primer año en el que trabajé, me comentan que hay un alumno ex cura en la cátedra. Libido y morbosos comentarios. Filosofamos con Mel al respecto: el Catolicismo, mi tema preferido. Le conté que años anteriores, hubo una monja y una chica Opus Dei en un curso, chistes al respecto. El mejor:


- Y si sólo ella era monja,¿por qué nadie podía ver al modelo desnudo?”

- Porque ella está del lado de Dios

- Ella es la que tenía que irse…

- Había una flaca Opus Dei en el mismo curso

- ¡Ahhh! Eran mayoria.


Las alumnas/clientas (curiosamente en una), siempre brillaron por los tropiezos entre sus neuronas en un estéril cráneo, encontrando como única salida y luz dadora de vida a la boca.

Nunca entendieron el sarcasmo, chistes del clero, etcétera. Sólo esperaron para ponerse de ejemplo en algún comentario y avisarme que ellas me tenían que dibujar ese día. Yo sólo asentaba con la cabeza y esperaba que se fueran para disfrutar dos mates pacíficamente.

Claro: tenia que irme, Mel también. Ellas se fueron gastándome el minuto donde me comentaba algo decisivo en su relación. Me gustó verlas, al fin y al cabo y a Melisa también. La nostalgia de bandoneón.

Escalas: la lencería de mamá. Me llevo ropa color pieldeuno. Casa. Escuela.

Muevo los paneles para ponerlos en puertas y ventanas de vidrio. Lo digno, lo correcto. El profesor consulta qué necesitaban: Espalda unos, manos otros, alguien dice todo. Terminé en todo.

Veo el rostro del ex cura. Un buen tipo.

Sigo mirando a la nada. Pasan las dos horas. La última postura fue casi un flamenco: todo el peso en una rodilla por una hora cuarenta y cinco. “Me van a pagar Uds. el traumatólogo”. El ex cura rió. Tenía curiosidad y preguntas que hacerle pero no. Todavía no. Para mí es normal hablar con los alumnos y a él no lo conozco. En dos clases más, quiero preguntarle sobre Dios con soltura. Simplemente porque no debe serle algo feliz charlar de el Padre con… conmigo. O sólo yo soy la puritana.

Me visto. Una alumna se queda con mi número, me necesitaba para un grupo privado de trabajo. Perfecto: trabajo. Charlamos. Llegamos al tema contrabajo: medidas, distancia, etc, etc. La explicación hace que se me caiga la baba otra vez por él, ese ataúd de mis sueños... Me olvido del frío. Yendo a casa, me juro abrigarme la próxima vez.

Hola familia y adiós. Ceno en bata y me acuesto. Bastante temprano. Sueños bizarros sobre caras importantes del pasado, caras del presente, invento un tipo que me persigue y aterroriza a toda la ciudad con sus correrías y paranoia. También ví a una amiga y su casa, en fin: personas que me hacen que dormir haya sido más forzado que saltar con garrocha.

Siete de la mañana, se repite el ritual. Estudio, musica. El declarado del día anterior me comenta que murió el cantante de Type O Negative. Empezaba a quererlo mucho después de años de rechazarlo. A él y su música. Me negaba a escuchar un disco de un tipo que hizo tapa en Playgirl. Y, sinceramente, el cantante y bajista consiguió que tarareara una canción cuatro meses seguidos. Cómplice siempre de un juego de palabras que tenemos con un amigo. Eso es lo malo de estudiar lo mismo que un amigo, escuchar lo mismo, haber vivido la misma adolescencia, haberlo “odiado” seriamente y haberlo “amado” todavía con más asco para caer en la cuenta de que eras puber y hoy redundas siempre sobre lo mismo, tomando vino si se quisiera, y te encanta así.

Hacía dias que venia escuchándolo y muere. Sí: tan simple como que muera algo que ya es propio. Y la pena que conlleva.

Pasan las horas. Papá me pide que vaya a la Santería. Él viajaba. Me solidarizo. Quiso saber algo sobre asuntos personalísimos y lo atiborré con comida para confundirlo. Entendió el mensaje. Es tan hábil para captar lo que no tengo ganas de decir.

Si seguían inflándose la lógica aplicada a los hechos, traspapelándose todo lo que estaba pensando al respecto, se me iba a rajar la piel. Grand Declaration Of War a sus ilusiones de ver algo creciendo en mi útero.

Me besa, se abriga y se va.

Sobremesa, con la bata puesta. Todos los archivos tirados por el piso de mi consciencia. Fechas y fotos. Polillas. Me declaro en duelo mental y voy al negocio. Mejor, a lustrar santos y vender velas.

Salgo a la calle, llego al local.

Colgantes chinos con sus campanitas doradas, los ojos carmesí de San La Muerte, la Virgen Desata Nudos y sus lazos mal pintados, sahumerios hexagonales importados, rosarios plásticos de colores. Las mismas caras de yeso misericordiosas beatificadas, las mismas caras de loca prepotencia de imágenes umbandas de todos los días. En el medio, yo. Papá dice que está incorporando “artículos hindúes” para cambiar el “tipo de clientela”. Quiere dejar de darle de comer a los chanchos. Es difícil cuando el chiquero es adicto a la carne y verduras mústias.

Pasan las horas. Mi hermana comparte la misma galeria de su lenceria con la santería, me ceba unos mates cuando está desocupada. Le gusta mi humor, y a mí, sus mates y reflexiones de “gente como uno” (¿?). Me da gracia, me retroalimento. Aparece su hija: uno de los mejores momentos del día. Tiene 3 años. Me roba velas, le dibujo un sol y un árbol. Se va. Después mi madre y hermano llegan. Cierro. Adiós familia: realmente me indigesto mucho cuando paso tiempo con ellos y ellos conmigo cuando de sincronizar realidades y quehaceres cotidianos se trata. Somos buenos cómicos entre nosotros. Eso es lo único que tenemos en común.

Preparo la cena, evitando escuchar demasiado la televisión y a mi familia. Lo importante viene cuando confirmo que por la madrugada voy a verlo. Hablando con el menor de mis amigos y el más espontáneo, llegué a la conclusión de que tenía que decirle que lo amaba. Podríamos morir en cualquier momento y no lo diría. No lo sabría. Me decidí y dejé en espera el asunto A. Me acuesto. Pongo el reloj. Me levanto, y voy a verlo. Pasan dos horas, siempre bastan y sobran en mi planeta. Teníamos el tiempo contado. Yo cursaba y él, él. Todo muy rápido. Me despido. Ya en mi casa, tenía que sacar de remojo el gastado asunto A. Le escribí. Peso menos sin esto.










Esto no tiene nada que ver, aparentemente pero sí. Cuando un grupo de gente canta junta...





viernes, 9 de abril de 2010

Día Tipo.

A las 5 de la mañana, ya hace media hora que estoy despierta. Hoy es día de cobro. Falto a clases hoy: alguien tiene que cobrar por mí. Las autoridades entenderán. Me levanto, tomo la camisa, los libros y bajo al comedor. Prendo el televisor. El noticiero mudo con hora y temperatura. Dejo todo en la mesa. Voy al baño. Higiene matutina. Me recuerdo la cara, brazos y pelo en su lugar. Aplaco el malestar que me transmite la idea de planchar la camisa. Enciendo la cocina. Pongo la pava para tomar los 2 vasos de agua caliente. Entibio el agua. Leo una hora. Plancho la camisa. Pienso que el mismo hijo de puta que inventó la rueca, invento el hilado, la tela y la plancha. Me impaciento con la camisa mientras miro a mi hermano desayunar, comentándome qué pasa en el futbol europeo. Termino de planchar. Me siento a la pc para revisar el correo y el diario escuchando los negros bonitos de Parliament con su Ride On. Mi hermano se despide de mí antes de ir al colegio. Son las 7:32 de la mañana. Naturalmente, no fui a cursar porque a las 9 abre el banco. Pienso en que clase de ropa tengo que poner en el lavarropas, reírme de mis propios chistes, recordar a Chatrán, el gato de Disney (Era de Disney?), renovar el teléfono móvil, desayunar, cultivar la paz interior o correr problemas con el lomo cual buey vietnamita con un carro de bolsas de arroz a rebosar. Igual de osco, igual de fuerte. Todo eso a la vez. Siempre pensando todo a la vez.
Recordando que en 15 días hay menos granos en el reloj de arena y más espacio entre los cabellos marrones para los blancos. ¿Tendré el mismo estilo que Sean Conery con canas? Qué bien se lo ve de viejo. Hay que reconocerle eso.
Tengo planeado alquilar el pelotero este año. Tengo planeado cosas (este grupo de gente este día, estas mujeres este otro) por separado para empezar el año como quiero. Papel picado, Alcides y todos contentos. Pensé en disfraces pero no. el objetivo es el pelotero. Pensaba estar viviendo sola este año. No debe haber cosa más reconfortante que comer las sobras de una fiesta adentro de un pelotero.
Vamos a improvisar para mi felicidad. Fiel a la tradiciones.
Volvamos al vienes a las 8:10 de la mañana. Tengo que desayunar. Desayuno entre la 8 hasta las 8 y media. Ocho, once, dos de la tarde, cinco de la tarde, ocho de nuevo. Así, como cada día tipo. Pasadas las 9, tés o mates.
Probablemente tenga contrabajo el día de mi cumpleaños, la primera vez en este año. Edgardo está de viaje, y hasta el 22 no va a estar. Cosas que pienso sobre la marcha, no divierten y me alejan del playmobil Michael Jackson que ví recién.
Ah, también tengo ganas de hacer la torta con cara de playmobil o con muchos encima. Puede que compre cotillón. En la entrada que viene, voy a hacer un apartado sobre las fistas últimas fiestas de cumpleaños en estos 4 o 5 años pasados.


Por lo pronto, voy a desayunar y seguir con el día tipo.



Me resistí al video y ganó.

viernes, 2 de abril de 2010

Un tres tiros para Gary




Y una vez Dios creo la madera y le dijo a (rellene con artesano a gusto) :

"¡Talla! Ahueca, Hijo."

(RcAG), desesperado por complacer a su justo y temible Dios, buscó el árbol más alto, más ancho y tan oscuro que sólo podía trabajar de día para encontrarlo y no lastimarse con sus oxidadas herramientas.
El hombre es naturalmente complaciente y, entendiendo que Dios es la Crema de la Crema en jerarquía divina después de la madre de uno, por consiguiente construyó un mueble torneado, magnánimo, robusto y sonoro. Situándonos en la almohada de este buen reconstructor de violines, mientras los párpados se rendían al cansancio, Dios le reveló a que en un futuro no muy lejano, nacería un negro violento, parco, distante y lastimado. Un perfeccionista de fuertes principios. Charles Mingus. También le comentó que el legado de la pasión, seguiría con Gary Karr.



Más Gary. Más pirotecnia y respeto



A este no lo van a ver más de 3 minutos, lo sé. Está tan bien.
Todo lo que digas, toques está bien, Charle, todo.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Susana/Marta, La Dark Fiuneral y el Cocodrilo Disecado


Supongamos que hace dos semanas empecé a cursar por vez 700ª. En algunos momentos del verano pasado llegué a pensar "Creo que estoy perdiendo la perspicacia" "Se me traba la lengua y antes no me pasaba esto" " No soy inteligente".

El verano hace cosas con la gente.
No todo es negro al final del camino. No. Por eso, existen Susana/Marta y la Dark Fiuneral para creer que hay una Fuerza Creadora (algo tiene que tener la culpa de que existan) y que todavía soy la misma de siempre.

Susana /Marta es una pendevieja con buenas intenciones de 50 años, enclenque, que cursa conmigo. Proviene de San Francisco Solano. Hasta ahí, nada de color. Ud. se preguntará "¿Cómo Susana/Marta?¿Se habrá equivocado?" Error. No soy yo ni Ud.
Ella respondió a todos los docentes cada vez que le preguntaron lo mismo.
"Soy Susana. Me llamo Marta pero ahora soy Susana porque a Marta la maté por cosas del pasado". Susana/Marta tiene un cordón de zapatillas en el pecho tricolor con una gema/diamante/X goma transparente en forma de prisma más grande que su cabeza. Hasta aquí, podríamos presuponer que estamos en presencia de una mujer aturdida por la vida, algo inocente y seriamente desequilibrada.
La Dark Fiuneral se llama Melisa. Tiene maquillaje TodoX$2 en la cara. Si la apoyase en una hoja tendríamos un clon. O trasladaríamos a Melisa a una hoja para quedarnos con un cuerpo raquítico N/N. Por ahora, soy una turra que describe gente.
Esta mujer no tiene criterio estético. 25 años. No le importa mezclar plateados y dorados, cicatrices y poros abiertos con maquillaje pálido y polvoriento a simple vista. Tiene un i-pod con miles de piedritas plásticas en la gama de los rosados. Una bola disco fucsia que, incluso, vibra.
Naturalmente, absorbe: Cosmopolitan, Bucay, libros de sexología á lo "Cómo calentar a tu hombre en 5 pasos", seguramente. La imagino. El último grito de la moda, si a la moda la estuvieran asesinando con una lata de atún abierta. Remera con leyenda "Ya no beso sapos. No insista".

En este punto, voy para verlas, no importa si tengo un parcial o revelan datos sobre el día del Juicio. Entendamos que se sientan juntas y delante mío. Deben ser buenos seres humanos, seguramente. Algo tenían que tener para provocarme piedad. Algo.
Mientras el cambio de hora se prolongaba, mi amigo BerissenLover se movía el pelito hacia el costado mientras fumaba. Escucho la voz de La Dark Fiuneral. Estaban a punto de tener la conversación que marcaría mi vida académica con Susana/Marta.

- ¿Y a vos qué música te gusta?
-¡Ay!¿A mí?¡De todo me gusta!...

(Me doy vuelta. Me relamo mentalmente para abrazar las preferencias y entregarles la banda de "Te fuiste al carajo. Ahora, al pozo ciego". Esperaba lo mejor. Berissen me mira. Mueve el cigarrillo de una comisura a la otra de los labios.)

- ¿Escuchás?
- Ah, es medio clásico. Tiene música clásica.
- Es Lacrimosa. Ay, acá tengo Lacrimosa*, Rammstein*,
Dark Funeral*.
- Eso es..¿Hevy metal?
- Sí, sí.
- Ah, sí. Una cosa es Cannibal Cors* y otra Metallica*. Hermética, V8, todo eso te gusta,¿no?
- Sí, si. Me encanta.

Cuando dijo Dark Funeral, me desfiguré. Cuando Berissen Lover la escuchó decir Lacrimosa, tragó el tabaco. Terminado el diálogo le dije si había imaginado todo o él lo había escuchado también. Acordamos que no existió. La parte que menos existió por unanimidad fue la acotación de Susana/Marta sobre Cannibal.
Cuando logramos volver a tragar saliva, después de un rato, me acerco a La Dark Fiuneral y le comento amistosamente:

- Entónces si te gusta Dark Funeral, te debe gustar Marduk*,¿no?
- Todo eso, sí. Tengo toda la discografía de Rammstein. Y ésto, acá.


No me quise acercar mucho al Ipod. Llegué a leer "Panzer Division-Marduk".

Ese día perdí el celular a la salida de la cursada y, en un intento por salir del episodio mañanero, acordamos con Berissen que:

+ La Dark Fiuneral tuvo un novio que le lavó la cabeza y de ahí, suponemos su obsesión.
+ Es nociva a la visual.
+ Puede que tenga un hermano metalero.
+ No es comprensible por ningun frente lo que Susana Marta quiso decir.
+ Susana Marta tiene que perder el sentido de la orientación.
+ Podemos dejar sin efecto los demás ítems por el sólo hecho de ser nuestra mejor y única razón para cursar hasta fin de año.

Alguien tiene que prevenir la unión de seres como ésto., en caso de haber más de dos.
Me disecaron en minutos. Un aplauso.


Dark Funeral: Banda de black metal sueca que tiene unos discos buenos. El black metal, junto con el funk, es de mis dos géneros de música favoritos.
Lacrimosa: Banda alemana de metal gothico, por llamarlo de alguna manera, con arreglos orquestales. Le gusta mucho a mi amigo, Facundo BerissenLover.
Rammstein: Banda alemana de metal industrial mecanicosa, que me es indiferente pero oiría comiendo maní en la casa de mi amigo Berissen Lover si es mi última opción.
Cannibal Corpse: es una banda de death metal norteamericana que me gusta.
Metallica: banda de thrash reconocida mundialmente. Hoy vejetes que dejan bastante que desear con los que todos movimos los pelos con algún disco, por ejemplo, ... And Justice For All.
Marduk: Marduk. Black metal. Cómo me todo Marduk.

sábado, 27 de marzo de 2010

Elio Roca

Mamá maquillándose, Eugenia dentro de la casa recién despierta. Risotada en el baño incontrolable

- ¿Qué te pasó?
- PAREZCO CHINA ZORRILLA! HACE AÑOS QUE NO ME MAQUILLO! JAJAJJAA
- No parecés China Zorrilla, tarada..
- JAJAJAJA


- ¿De qué vivió toda esta gente todos estos años?
- De rentas..
- Puede ser
- Alquilando bicicletas en el Sur



Mi vieja me va a matar un día.

Abajo, Elio. No, nada de Elio. Algo mejor que SÓLO Elio.
Contribuyendo al helio cerebral colectivo y argentino. ¡Vamos Elio! Afuera Grand Funk, en Argentina, Elio Roca.



Demasiado, vayamos a lo que disfrutamos. Pareciese que no se unen en ningún punto pero no es verdad! Están tan pegados que no se nota la diferencia.



sábado, 20 de marzo de 2010

Aujero Negro

Cada vez que se sientan desesperados, hagámosle caso a Como Agua para Chocolate. Cocinen. Mucho.
Ayer a las 9 de la noche tuve recuerdos y pensamientos suicidas. Hacía mucho tiempo no los tenía, lo que me llevó a hornear 4 pizzas. Creo que fue a raíz del aniversario del Mono. El FedeMonobonito diría "Dejate de joder, hay que tocarse" y punto.
Quizás haya un paralelismo entre Como Agua y mis pizzas: a un día de la cena, mi viejo está tan asustado con el Calendario Maya y el 2012 que es intolerable compartir una habitación con él. No: Da cátedra sobre la información nueva que encontró, mientras se asusta de lo finito de los humanos y de "tomar mucho más vino para que me agarre inconsciente".
De ahora en más, estoy en campaña para que la psiquiatria acepte el Sindrome Como Agua.


Aujero Negro: Dícese de la cavidad sagrada y lumínica de una cantante negra donde vibran esos hilos de oro, también llamado vulgarmente cuerdas vocales, situadas en el resto de los mortales y envidiosos blancos.

No nos hagamos los pelotudos: Si no envidiamos a los negros, estamos mintiendo.

sábado, 13 de marzo de 2010

El dulce, el frío y el ausente



Recién vino a verme una amiga. En realidad, estaba de paso. La ví algo triste. Si estaba muy deprimida, lo ocultaba bien. O sólo no la veía hace mucho y quería saber cómo le había afectado el calor y las decisiones del gobierno sobre los alimentos. Nada profundo. Nada de interés.
Lo diplomáticamente correcto
Me contó que venía de la casa de un amigo que no había encontrado. En las manos, un paquete plateado y metálico con brownies de nueces y pasas decorados con dinosaurios rojos de Yummi pegados con más chocolate. Eran para jugar a ser nena, supongo.
Me contaba que eran para regalarselos a un chico que le gustaba. Cuando dijo "gusta", de la comisura de los labios se le calló al piso un "ama".
Fue muy detallista. Le sacó fotos y me las mandó por correo. También me contó que el tipo que la folla estaba ebrio y le hablaba por teléfono, mientras sólo pensaba en el tiempo que estuvo en el pórtico de su amigo, y las horas de cocción y elección de dulces para los brownies que nunca llegaron a la boca deseada.
No pude decirle mucho. Justo estaba en casa viendo un recital de Pixies.
Me dejó uno. Si yo hubiese sido el que tenía que comer y recibir ese rostro, me hubiese enamorado. Es muy bueno cuando no soy protagonista de esas tragedias cotidianas.
Qué buen recital.

El día de hoy hacen tres años que se suicidó el Mono, mi amigo, amigo de mis amigos, quien supo desenredar y tejer un sweater con el hilo de la vida. Dirías que Pixies es de putos y argumentarías obscenidades sobre Kim. Igual, me respetarías.




lunes, 8 de marzo de 2010

Día 2



Un 9 hoy. El miércoles dos mesas más.

domingo, 7 de marzo de 2010

Como antes

Estaba yendo hacia el baño, y escucho a mi hermana comentarle a su marido algo sobre seguros de vida. Mi mamá silba un tema de Stevie Wonder mientras centrifuga la ropa. Apenas me levanté, reconocí debastada que mis niveles de ansiedad por las mesas de exámen de la semana que viene son altos. Alarmantes. Le ofrendé el cuero cabelludo a una extraña picazón que presumo son piojos bebés o pensamientos supurándo despacio. No tengo uñas ya y ayer mientras cortaba un pan, me corté el dedo mayor. En medio de un pliegue. Tengo que terminar de lijar una pared hoy. Unas paredes. Cocinar brownies. Estudiar más y mejor para rendir como se debe/quiere.
Y decidí ir a la dietética. Necesito semillas de amapola. Decidí recordar los estados alterados esta semana. Como cuando tenía 16. Hace media semana el espíritu Psicodélico/Psicotrópico y yo nos encontramos en el mismo carrusel. Charlamos sobre nuestros unicornios de ojos fríos y muertos sube y baja. Me dijo que estaba vieja. Le dije que nada que ver. Hizo chistes porque se acordaba cuando andaba con ácido en bicileta a contramano y ahora, cobro con recibo de sueldo.
La diferencia es que hoy me drogo maduramente. Alcaloides y calma chicha en una sala de espera no son buena combinación. A partir de hoy, sí. Hace dos meses me preparo y tengo lo necesario para presentarme. También algo de autosabotaje. Y a nadie le gusta el boicot. Como estoy transitando lo quepuede llamarse madurez, dejé notas a quienes dependen de mí para que no me busquen durante 5 días. Cerrado por Electric Wizard. Cerrado por Contemplación.
3 mesas, ácido, 300 gramos de amapola en grano, mandrágora y 1/4 de marihuana. El sábado vuelvo.



martes, 2 de marzo de 2010

Bored




Me cansé de las entradas maricas, del tango marica, de la foto lacrimógena con la chica rubia de ahí abajo, de lo marica del amor hacia mis papás, de lo fucsia que sale una dedicatoria a sujeto X. Entradas más aguachentas que un capítulo de Nano (Araceli Gonzalez Muda, Gustavo B en Mundo Marino), que no coinciden con el cotidiano. Con gente como uno.

Ayer estabamos viendo la nueva Chile en la tv con mi hermano. Anterior a eso, le dije "Veamos si en la terna donde estás solo, en los Premios Carne, te llevás el oro. Por ahora, sólo rascas el bronce"

TV:- Falta de agua, muertos, saqueos, miles de personas durmiendo en las calles. La presiden..
Hermano:- Una suelta de violadores..
Una: (cara de WTF)
H:- para agregarle dramatismo a la cosa. "Diezmen el lugar", se relamen y pican PAC hacia los escombros..
U: (Manos en la cara. Emoción.)



Premio, palmada y medalla. Eso es superarse en 20 minutos.
Mi nueva verisón lúcida, delgada, siempre verde y libre de pus durmiendo en el esófago toca mucho más el bajo, estudia seriamente y está felíz por Anto´s Life y su frescura for da people. Corte. Don´t pink. Una imágen para recordar cómo osilaba entre mal talante y buenas ideas. Ese día la ví. "Podés ser Serena Williams" y Dios Padre quiso que no encontrase una silla de ruedas. Su plan era ir de Michetti (El brazo paralitico de la Nueva Buenos Aires. El brazo Pro) a esa fiesta. La imágen nos habla de una AntoSerenaWilliams con un rifle de otro disfrazado con niveles ethilicos dudosísimos. Hoy la felicidad, la vida y las series de la Warner le sonríen y a mí las de True TV.

lunes, 1 de marzo de 2010

Hey! Must be a devil between us


Hoy es el cumpleaños de Juan Ignacio Kamikaze. El esquemático y hermoso boceto que ven es suyo. Él me picó para que vuelva a escribir. Yo sólo le digo que tiene que hacerse gay porque todos los gays letrados son un abrazo con maracas a la cultura universal.

Pixies a vos, Café Boy. Seguro te voy a llamar, Ortíz, seguro.

Ya sale del horno algo que a todos nos guste leer. Recordé cómo escribía cuando estaba escolarizada. Algo digno, roccocó y majestuoso. Como Mirtha Legrand

Troilo



Una vez me desperté sin entender todavía las lagañas ni los pies. Acababan de llegar unas palabras tuyas, diciéndome que habías dormido bien, que preparabas mate y escuchabas a Troilo. Que un tango me llevó a tu cabeza.
Lloré. Lloré de alegría. Lloré de amor. Lloré de miedo. Del terror que sentía al seguir enamorada. Estar abierta al medio en el matadero. Me habías encontrado. Esas letras reflejadas en arañas de cristal y privadas enredaderas que guardaba hace años. Esas galas y arabezcos vegetales esperando a quien lo mereciese.
Lo amaba sin más y esa fue la primera vez en mucho tiempo que hacía eso. Lo amo y lo amé en ese momento y anterior a versar eso también. Saber que alguien así existía, me alegra el alma. En algún momento lo había pensado y ahí estaba. Costaba creer la alquímica lista que tenía en el bolsillo podía ser completamente realy, entre otras cosas, me encontraba y escribía, para desayunar con las noticias.
Un tango es arraval y amor profundo. Pesares, almas chamuscadas y andariegas descansando sobre sillas en balcones. Contemplar, expresar y esperar. Me encontrabas en tu cabeza de la mano de un tango. Estabas diciéndomelo. ¿Qué podía decirte?¿Qué más podía decirte?
Ahora estoy a punto de tocar el contrabajo. Después de almorzar. Escuchando tangos al azar con el pelo enredado en un rodete irreverente. Y sí: decidí encontrarme, esforzarme y confundirme con el tango. Con las cuerdas. Con su peso. Pasar el arco por las vísceras. Porque una vez hubo un tipo que encontró a una tipa en un tango.




Para Guitar Hero, dedicadísimo.

martes, 23 de febrero de 2010

Durmiendo con un Lobo.


- Te tengo que decir algo..
- ¿Qué?!¡Sos de Estudiantes!
- No..
- Ah...
- Nunca me levanté como realmente lo hago. Cuando me levanto, juego al Cocodrilo, aterrorizando a mi familia y a mis gatos
- ¿Al Cocodrilo?
- Sí, deambulo por toda la casa haciendo ruido de
cocodrilo hambriento hasta que como.. También
molesto a los gatos. Lo hago hace 3 años igual.

- ¿Y Nunca te mandaron a jugar al Gallito Ciego a la ruta?
- No. Ya me ven llegar y no me dan bola. Me mandaron
varias veces a que creciera...


Mediados de junio del año pasado.

Tengo anginas pultácea. La garganta con pus y un hermano que tiene el tupé de decirme:
- ¿No tendrá relación con la visita que le hiciste a tu ex concubino?

El deporte olímpico de hincharme las bolas está en voga, por ende, cual arlequín alcohólico medieval, les voy a extender un fragmento del macanudo Fotolog. Un trova que a nadie le importa y me conforma. Cuando salte a la fama como poeta bohemio de cafetín, estaría teniendo sentido que hayas tenido el donde gente de leerme. Seas quien seas. Esto es una clara sobredósis de Yoísmo.


- ¿Qué puede decirnos de Ud., Escarlón Ortíz?

- Tengo los dedos cortos. Hablo convencida siempre. Una vez me tragué una moneda. Recibí educación plástica, expresión corporal, literaria y musical de los 5 a los 12 años oficialmente. Hace 22 años que tengo contacto con la música, directa e indirectamente. Nunca quiero tirar las zapatillas. Pido consejos cuando los requiero. Soy fiel y devota cuando amo lo que sea.
Valgo mi peso en brócoli y queso. Disfruto mucho viajar en tren y antes de dormirme. No me gustan las gaseosas ni los colorantes. Trabajé desde los 17 años en cocinas. Ví a un parrillero lavar carne con lavandina y cobrar el plato ochenta pesos argentinos.
No me importa levantar controversia. No me conmuevo con espectáculos emotivos con facilidad. Tres días al mes tengo dos gnomos haciendo kick boxing con estacas. Mochas. Puedo prender y apagar mis sentimientos a voluntad. Puedo morir de una embólea si no me muevo. Mental o físicamente. Soy amable y diplomática al trato.
Soy una mujer sin medias tintas. No soy feminista porque no puedo defender nada que no se respete en sí mismo, y viva en decidia constante. Me gusta captar información sobre lo que fuere. Todo lo que hago siempre tiene un sentido específico que nunca exhibo. Salvo excepciones.
Sigo una línea clásica y simple. Soy amante de lo práctico, estético y noble. Soy intolerante con la autocompasión. Cualquier ser humano me haría felíz con yogurth casero, pan de avena y un disco de black metal de piso. Tengo una extraña devoción por El Bosco. Soy vegetariana y amo las imágenes de carne humana fresca, la cirujía y me siento a gusto con objetos con filo. Usándolos, limpiándolos. Me gustan las carnicerías y odio la violencia que no sea cuerpo a cuerpo. Me dan lástima las persona que mida sus fuerzas con alguien que no sea su par. Me apenan quienes tienden a medirse con otras y no tienen la capacidad suficiente de enfrentase consigo mismos. Puedo comprenderlas. No las justifico.
Dejo ser siempre. Amo la libertad. Soy tolerante con las fallas humanas hasta límites insospechados. Disfruto cocinando. Me gusta el agua. No puedo pasar muchas hs sin tomar cualquier líquido caliente. Me gusta mucho abrazar y nunca lo hago. A los 5 fui paquita roja de Xuxa.
Me gustan los algoritmos y métodos. Soy extremista conmigo. Un tipo me robó a caballo blanco el telefono móvil y me pidió plata como no tenía le dije si keria me podia violar pero que fuese a la luz. Sólo se llevó el teléfono. Estuve en coma 4 días y lo primero ke dije al despertr fue: "Mamá, porqué llorás? Tengo que es un cumpleaños".
Soy superman con senos chicos. Me gustan los huesos. Adoro los colores pero no los uso. Me gusta parodiar la realidad dibujándola.
Tengo un gato con un ojo solo que duerme conmigo. Lo queria antes cuando tenía ambos. Cuando mi gato Morgan Freeman murió, dormí dos días junto a su cadáver. Eso me dejó claro que cuando mueran mis viejos o hermanos no voy a ir a sus velorios. Puedo golpear algo hasta matarlo. Nunca hablo de lo que amo y en caso de hacerlo, me incómoda. Me llama la atención la gente que en lugar de cultivar la sabiduría, sólo se ensalsa en conocimiento teórico. Me entristecen quienes son soberios. Debe ser horrible tener una fachada las 24 hs del día y no poder decantar en ningun lado. Debe ser insoportable serlo.
Me llama la atención como confunde la Humanidad el amor propio con el ego. Me llama la atención de qué estamos hechos, las actividades del cuerpo humano. No me gusta sacarme fotos. Nunca me peino y cuando lo hago, me obsesiono por estar cómoda y prólija a la vez.

Me sigo golpeando con las cosas porque no me gusta saber ke vivo en un cuerpo. Me limita. Probé todas las drogas. No me parecen interesantes. Me gustan las manzanas verdes. Puedo vivir a base de comida hindú. Camino rápido. Tengo fanatismo por Paracelso y los instrumentos de cuerda acústicos y eléctricos que emitan frecuencias graves.
No me da vergüenza hacer esta entrevista.

- Gracias. El martes la estaríamos llamando para confirmar si esta dentro o fuera de la Empresa.

lunes, 22 de febrero de 2010

Apesar de você, amanhã há de ser outro dia

Verla moverse, mirar y comunicarse me remite a la mejor y más relajada bossa nova.
Su manera de embellecer el todo con poco me sorprende. No sé cómo lo hace. Y es hermoso.
Plantas, libros y Yes son todo lo que necesita para vivir. No le importaría una toga y chocolates apara completar su Alegría nâo teim fim.
Naïf.

Con la misma cadencia borda, desplega sarcásmo e ignora crudezas. Sacar las garras pore peleasde barrio no es lo suyo. Una retirada seca, sin emoción basta.
Es mamá. Restauradora de mesitas de época, en colores pastel y usa sólo algodón. Las etiquetas le pican. Transpira sin olor.
Ella es un compendio de armonías casi inmutable. Casi. Ese margen de intolerancia, esos milímetros directo al límite los llené de a gotas sin prisa en veintidos años.

"Queríamos una compañía para tu hermana". Gravísimo error.
La mejor compañía de un hijo es una mascota. Conejo, hamster, perro, loro y no otro hijo. Un loro no le pega con un aerosol a otro por celoso. Un conejo nole clava en la espalda una lapicera a su hermano porque no responde a provocaciones a los seis años. Un hamster no se escapa a la media noche en bicicleta del garage de su casa, dejando la radio, un muñeco que refracte la misma sombra que ély la puerta apoyada para irse a jugar con sus amigos a
Disminuyamos tullidos y mujeres en épocas de exámenes, entre tempranos años de secundaria.
Debió haber tenído en cuenta que no le hicieron un enema antes del parto. Debió haber sospechado lo raro de parir algo sobre caca. Sí, nací cagada. Asombroso.
Esa mujer soportó. No toleró. Sólo soportó. Soportó mientras pudo las diferencias. La diferencia en relación a otros hijos, las hormigas en mis pies y cabeza. Las estrategias de fuga. La resistencia al correr. Soportó y esperó que fuese una crisis de la edad, y no oír el planear la quema de un busto de Perón con lucecitas de navidad en Año Nuevo hoy día. Soporta que duerma cada vez en sucama cuando tengo resaca o me siento dolida. Soportó el cambio de color a gris en sus ojos, después de treinta años. Cada cana, cada várice, cuatro nacimientos, un divorcio y recluírse en su fé hacia un futuroenóleos, carbonillas y Tracy Chapman. Con sus lentes Gandhi style.



Último video. Listo.